Viajando por Ti (IX)
Comencé a sentir de alguna forma que mi suerte estaba cambiando, al menos mi ánimo estaba en ascenso. La conversación me libero mucho estrés, y retomaba mi habitual locución. Que refrescante que fue escuchar a una persona distinta a mi en la forma habitual de vivir. Pero, al mismo tiempo se identificaba conmigo en la simpleza de vivir. Digo esto porque a primera vista, ella era de las personas descomplicadas, aquellas que viven sin necesidad de comprar medio mundo. Donde uno viaja con lo necesario dejando atrás ese sinnúmero de maletas y de objetos intrascendentes.
De vestir informal pero llevando su gusto. Era la típica chica de hoy que le gusta moldear su cuerpo, con sus jeans apretados sus camiseta, su chamarra, pero ya saben que solo lo utilizan si hace realmente frió, con sus adornos normales, los collares modernos, sus muñequeras de colores, cosas así, no se muy bien como los llaman y la verdad si me lo han dicho me olvido fácil. Una de mis debilidades o fortalezas dependiendo del punto de vista, es que no soy muy consumista de televisión, ni de modas femeninas, pero las veo y me agradan, creo que la mujer debe ser coquetita y si ellas se sienten bien con lo que usan para mi esta perfecto.
Fue una almuerzo bastante ameno, para mi fue como seguir de paseo, creo que tan bien estábamos que las risas fluyeron y fue una invitación para que mi paisano se acerque a la mesa y nos convide una cerveza, me parece que él lo tomo como pagar una deuda hacia mi. Y de, solo en un bus, sin tener amigos ni dinero ni nada simpático, estaba ya entre un grupo de amigos circunstanciales, pero amigos al fin, y de una conversación bilateral, ya se trasformo en multilateral. Ya rompimos todos el hielo, ese hielo que es muy difícil de quebrar, pero si todos ponemos de parte crean me que es muy sencillo.
Nos sentíamos tan bien, que sinceramente no queríamos que parta ese bus de nuevo. Fue un espacio de tiempo que lo guardo como esas experiencias positivas y fraternas que nos da la vida, donde nos conocimos un poquito mas y claro de ser el centro de la desgracia pase hacer por breves minutos en el centro de esta confraternidad.
Cuando nos toco subir al autobús, ya me sentía mucho mejor, el mundo se me dio vuelta de nuevo hacia lo normal, lo positivo, lo optimista. Pasaron de verme con penita por lo sucedido a echarme bromas, pero eso fue lo que me cambio el ánimo, yo soy mucho de echar bromas y hasta medias crueles, así que fue una cucharada de mi propia medicina, pero realmente mis amigos eventuales fueron lo máximo.
Y como no querer guardar sus nombres, sus direcciones si de alguna forma me ayudaron, y quien podía decir si en el futuro no seriamos ya amigos en firme, tome una servilleta y con gusto escribir sus datos. Bueno el ambiente dentro del bus para mi fue un cambio drástico, ya conversaba con medio mundo, ya me reía, ya tenía confianza, ya al menos alguien intercedería por mi si algo me sucedía.
En esos momentos es cuando pienso que este mundo gracias a Dios lo hacemos nosotros, no lo hacen los políticos, ni el dinero, ni la raza, solo lo logra, la voluntad de ser buenos con nosotros mismos y con los demás.
Continuará...