Viajando por Ti (VIII)
El estrés y el cansancio hicieron que por breves minutos, cierre mis ojos, pero cada vez que se detenía el autobús, inevitablemente me despertaba, tenia la sensación que llegábamos a otro retén, pero esta vez no era el caso. Había transcurrido el tiempo y era la hora de almorzar, pero estaba sin dinero y tampoco era mi preocupación esos momentos, opte por cerrar mis ojos y esperar que la gente que bajo, regrese para continuar el viaje.
He viajado cantidad de veces en autobús, pero esta vez fue muy especial, sentía que no tenia el control de nada, y pensaba que era mejor mantener mi perfil muy bajo, casi no hable mucho, solo explique lo esencial a mi compañera de viaje y mi coterráneo. En estos instantes cuando uno esta solo y medio en problemas, es cuando se acuerda de la familia, les ha pasado, no? No debería ser así, pero así es.
Me considero fuerte de espíritu, salvo el problema de los papeles no me preocupaba, si comía, no comía, si tenia frió o no; pero ya estaba entrando la tarde y comenzaría hacer frió, estaba yo, con mi camiseta, mi jean y nada mas, sabia que era un problemita pero no me importaba. Me sentía mal, porque, me sentía impotente. Soy de las personas que me gusta ayudar y uno piensa que como uno es, es todo el mundo, pero sabemos que no así. Trato, que cuando yo estoy mal, la gente no se de cuenta, pero en mis condiciones eso era una labor muy difícil. Era evidente fijarse en mí y saber que algo pasaba. Pero yo solo pensaba en que momento ya llegaba a la frontera, esa era mi objetivo.
A los pocos minutos que me quede solo o casi solo en el bus, no me acuerdo bien, retorna mi compañera de viaje, y me dice, “vamos a comer, debes tener hambre”. Sentí entre pena vergüenza, y alegría. Son esos instantes donde pienso que hay gente caritativa, buena en este mundo, que sin importar la condición en que se halle, le brindan su apoyo. Y le acepte, no por el hambre, porque para mi eso era lo menos importante, sino más bien, por la voluntad con la que me ofrecía. Me sorprendió así de fácil fue.
Así nacen las amistades verdaderas, sin prejuicios, donde le brindan todo sin importar nada. Ella se trasformo de mi compañera de viaje, a mi amiga circunstancial. En un brazo donde podía momentáneamente apoyarme. Cruzando ya mas palabras, sentí que era una persona buena, directa y sin complejos. Me trato como si fuésemos amigos de algún tiempo y no como que solo lo hacia por ayudarme. Fue muy grato conocerle.
Me considero una persona muy perceptiva, capto muy rápido el medio ambiente donde estoy, y apenas entro al restauran, noto que unos ojos se clavaron en mi. Era mi coterráneo el cual de alguna forma se sorprendió de que yo este ahí. Y se porque se sorprendió. Y no lo se solo porque soy perceptivo, sino porque mas tarde él me lo dijo. Se olvido que yo tenía mis problemas, y es entendible creo, hoy día las personas son mas ego centristas, cuantas veces vemos personas con problemas y simplemente cerramos los ojos y seguimos nuestro camino. Pero hay que dar gracias a Dios, que no todas las personas son así. Lo total, es como decimos aquí, le dio cargo de conciencia, se sintió apenado.
Pero ese momento mi prioridad era retribuir de alguna forma lo que hacia esta muchacha por mi. Y claro la única forma era abrirme un poquito mas con ella, y contarle mi vida y lo que me paso con mas detalles, y de a poco, me olvidaba de mis problemas y por unos momentos estaba de nuevo en mi vida real.
Continuará...