¿Y a ti qué te importa?
El amor es el fiel reflejo de tu vida, a veces nos eleva y otras nos da contra el suelo. Es igual que las batallas se pierde se gana pero no se puede abandonar. Y dicen que los culpables de todo o casi todo somos los hombres. No las voy a contrariar ese concepto tienen mucho de verdad. Tenemos la capacidad de un diamante transformarle en piedra pero nunca lo contrario. Dependiendo de nuestra madurez pensábamos que un buen cuerpo valdrá el amor de una mujer o muchas veces de toda la familia, y lo cambiamos como para lucirla. Cómo pensando que es el nuevo trofeo, casi parecido que cuando adquirimos un automóvil que deseábamos.
Y a la final ese momento hicimos dos idioteces, dejamos una mujer que te quiere por una mujer para lucirla. Y la mujer que la luces le transformas en un objeto y como todo objeto también entra en desuso. Pero jamás pensamos el mal que le hicimos a las dos. A tu mujer le cambiaste tanto que ya no es ella. Se trasformó en una mujer más dura, mas desconfiada y muchas veces amargada. Y la nueva le enseñamos a traicionar, casi le hacemos que sea perfecta para el arte de engañar. Conoció tus mañas, tus salidas hasta volverse una sabelotodo referente al tema. Lo peor de trasformar una persona en objeto, es que los objetos se compran y se venden, y muchas acabaran vendiéndose, yendo de un hombre a otro hasta que alcancen lo que desee.
La menospreciamos desde el hogar, la usamos, la hacemos objeto desde muy niñas. Le quitamos su sensibilidad y dulzura solo para nuestro placer. Y luego cuando ya le vemos acabada y sin sentimientos la desechamos como una cosa cualquiera. No hace falta que sea rica o pobre ambas pasaran estos padecimientos... En uno de mis viajes conocí una mujer como todas, con su cara bonita, bien vestida de una familia normal, de clase media alta. La conocí un día que estaba muy apurado y ella igual, pero esos azares del destino nos hizo compartir algo parecido a un taxi en esos días donde la parálisis social se hizo evidente. No había transporte normal.
En el breve espacio de tiempo algo llegamos a conocernos, pero como era muy breve quedamos en intercambiar numeros de teléfono y algún rato vernos. Y bueno pasado el tiempo un día se hizo realidad el vernos para tomar algo y saber un poco mas de ambos. Llegamos casi juntos a un bar (entre paréntesis les digo que prefiero que me inviten a comer que a beber) pero dicen que es mejor conocerse con un trago. Bueno voy a respetar ese concepto. Pedí dos vasos de cerveza y yo hasta tres te tomo con holgura, ya más de tres prefiero no tomar y si es el caso pedir algo más fuerte ese momento.
Paso el tiempo conversando de todo y llegue al límite de mis cervezas, pero jugaba a tomar teniéndola en mi mano. Lo que si note en ella que era una mujer cervecera. Me dejaba bien atrás en tomar una a una. Sinceramente yo iba por mi cuarto vaso y ella por la séptimo u octavo. Conversando hice una pregunta que para mí no tenía ningún efecto negativo. Pero para ella fue una bomba que estaba por estallar. Le pregunte que cómo a su edad que para mí estaba entre 35 y 38 por deducción, no tenía aún hijos. Me quedo mirando a los ojos y me devolvió la repuesta como cuando te devuelven un cachetazo en la cara. Me dijo que porque preguntaba algo que a mí no me debía importar, y un sinfín de palabras que no las voy a publicar. Y aquí si hago mea culpa. De verdad llegar hacer esa pregunta no es tan válida.
Pero siempre tengo un sexto sentido y cuando noto que algo está fuera de lo natural pregunto. Y no es que este mal que una persona madura no tenga aún hijos. Pero no vi nada de raro preguntar el por qué o ¿Ustedes creen que si?. Hay millón respuestas puede ser por que no llego el amor, no quiera etc. etc. Pero en fin desde ese momento ya no voy a preguntar ese tema. Porque de verdad se salió de control. Y me hizo sentir muy mal hasta el punto de disculparme y decirle que lo sentía que si le podía ir a dejar a su casa... Ese instante llego un silencio de un par de minutos mientras se servía otro sorbo de cerveza.
Sólo miraba sus gestos y no decía nada. En realidad ya me daba miedo que me diga algo más fuerte o que haga algo físico contra mí. No la conocía no sabía si era violenta o loca o que podía pasar al final. Luego del silencio me dijo que este tranquilo que no pasaba nada y de verdad que me tranquilizo. Estaba en ese punto de quedarme o salir corriendo. Decidí darle un poco mas de silencio para que todo se calme.
Continuará...
