El Pueblo Caliente (V)
Pueblo Caliente cambio todo en mi al punto de forjar mi carácter, temperamento, paciencia, fuerza y forma de ver la vida. Nada que ver con la Universidad, esta es otra clase de maestría. Cada día que pasaba se asemejaba a un experimento. Aprendí de su gente la sencillez, su fuerza de carácter, su simpleza para comunicarse... Directos y sin medias tintas, sino los conocías podías confundirte y pensar que te tratan duramente. Pero no era así, solo pronuncian la verdad sin anestesia, sin mediar la hipocresía.
Pase cerca de cuatro meses conviviendo con ellos, creo que me gradué ese tiempo de un mediano agricultor. Algunas veces tocaba salir en defensa de algún trabajador e intermediar ante el administrador. Incluso hasta prestar algo de dinero si tenían una necesidad urgente. Mi forma de ser hizo más fácil transitar por su mundo como uno más. Me sentaba en su mesa, bebía sus licores, celebraba sus triunfos y acudía a sus velorios. De vez en cuando para no perder el respeto ante ellos hacía notar que ciertas cosas me contrariaban. Sobre todo algo que me molestaba era que algunos trabajadores se embriagan y agredían a su mujer o hijos. No intervenía directamente pero sabían que estaba molesto.
Ya mi trabajo avanzaba y tenía los primeros resultados. El abuelo sin tener una computadora como asistencia las sabia todas estoy seguro. Y sus datos nadie más que en él los tenía. Las cifras eran abrumadoras. Y más adelante les daré alguna respuesta... Mientras cada domingo los trabajadores inclusive yo nos vestíamos un poco más formal para salir al pueblo a abastecerse de alguna necesidad y víveres. Los herederos llegaban a la hacienda para enterarse como iba la producción. Algunas veces almorzaba con ellos. Pero ya cuando estaba en el quinto mes y supuestamente mes de resultados, sus visitas y conversaciones conmigo frecuentaban. Hasta el punto que había días que me invitaban a salir a la gran ciudad para un bar o discoteca para conversar.
Era notorio el interés de ellos por saber mis datos y lo querían conseguir adulándome... Y pase de la vida sencilla de los trabajadores a la vida plástica de la ciudad. Conocí su mundo donde gastarse una noche mil dólares en tragos era como comprar una cajetilla de tabacos para los comunes y corrientes como yo. Conocí sus casas que eran palacios con tres y cuatro carros de lujo en el garage, motos, hasta veleros en el puerto. Es decir el otro mundo donde si estas deprimido solo vas a Miami y haces compras. Los trabajadores para ellos no eran personas son herramientas de fácil compra. En ese mundo no te importa lo que pasa en la calle, su medio pasa entre sus villas y sus comodidades a veces insultantes
Si no pisas firmante la tierra comienzas a pensar que tú también te mereces ese estilo de vida. Ejemplos de sus gastos ni los voy a mencionar porque para mí verdaderamente es una ofensa a la vida. Para que tanto, si ni los va a disfrutar ni lo gastaras en 10 vidas. Sin embargo entras a Pueblo Caliente y te encuentras con los dos mundos. Y si al menos como digo yo hubieran querido mejorar la vida de sus trabajadores solo tenías que regresar la mirada al pueblo. Pero nunca les importo a los herederos, lo que su abuelo con gran esfuerzo y generosidad construyo; para los herederos solo eran dólares que debían estar depositados en sus cuentas semanalmente.
Y aquí si les doy un ejemplo de cuanto ganaba el heredero que peor suerte tuvo con la repartición de la herencia. Al menos le alcanzaba para comprar de contado un auto cero kilómetros semanalmente.
Continuará…
